Trabajo con herramientas de neuroeducación y aprendizaje visual para ayudarte a comprender mejor, recordar más y disfrutar del proceso de aprender.
Durante años pensé que aprender dependía solamente del esfuerzo, la disciplina y las horas de estudio.
Hasta que una noche de verano en Roma descubrí algo que cambiaría por completo mi manera de entender la mente y el aprendizaje.
Era 2010. Una ligera brisa que olía a jazmín acaricia los monumentos de la pequeña plaza del centro de Roma, en la que estoy disfrutando de una cerveza helada con mis mejores amigos y amigas.
Delante de mí, una chica muy guapa y de ojos negros y brillantes habla con uno de mis amigos
“Escribe 30 palabras en un papel y léelas en voz alta. Las memorizaré todas, en el orden correcto, escuchándolas solo una vez…¿Qué te juegas?» Le desafía con una mirada traviesa. Me quedo hipnotizada. Cada célula de su cuerpo trasmite una seguridad en sí misma que yo nunca había experimentado en mi propia piel.
Lo que pasó a continuación nunca lo olvidaré.
La que al principio parecía una apuesta fácil de ganar, nos deja desconcertados. La chica contesta al instante a cada pregunta, acertando y dejando en nuestras caras una expresión mixta entre asombro, incredulidad y admiración.
Nos deja a todos con ganas de conocer aquello que, a primera vista, parecía un truco de magia.
No es magia”, contesta. “Solo he utilizado un técnica de memorización”.
Aunque mi formación inicial era científica —soy licenciada en biología y doctora en Ciencias Médico Forenses— decidí profundizar en disciplinas relacionadas con la memoria, el aprendizaje visual, la neuroeducación y el entrenamiento cognitivo. Con el tiempo entendí algo fundamental:
Hoy acompaño a estudiantes, profesionales y personas curiosas que desean:
estudiar con más claridad
• mejorar su concentración
• recordar mejor
• disfrutar del aprendizaje
• y abrirse a nuevos retos con más seguridad y entusiasmo.